Lana y música

mayo 28, 2010

Me levanto temprano. No hay que aprontar nada porque hoy no se trabaja, por suerte. Me gusta mi trabajo pero también, los días de estar en casa en pantuflas y pijama, o un deportivo cómodo.

Decido darme una ducha caliente, hace frío. Miro hacia el cuarto de Manuel y duerme profundamente. Me tomo mi tiempo en la ducha, el aroma a lavanda del incienso que enciendo cada vez que me baño, y la luz de la vela encendida me dan cierta paz. Cierro el agua. Me envuelvo en mi bata y me miro al espejo. Tengo largo el pelo pienso, dicen que “hay que” tenerlo corto a cierta edad..vaya vaya..yo no quiero cortármelo. Paso un paño en el espejo porque casi no veo por el vapor. Ahí estoy, lo que va quedando de mí…sí, está larguito pero que quede así repito mientras me peino. ¿Dónde estará la vincha? siempre ordeno y siempre se desordena…ahí! colgada en el toallero. No es tu lugar le digo, como si ella tuviera vida propia y solita se habría ido allí. Es rosa. Hacía tiempo que no me la ponía, y la sustituía por la blanca que ahora estaba dentro del lavarropas.

Abro el botiquín y busco con los ojos el gel efecto peeling de Payot, me queda poco pienso pero bueno..
ya se podrá. Me lo paso y me refriego con más fuerza de la indicada,no necesariamente porque me vea mal de cutis , no por el momento, pero algo dentro de mí hace que quiera como borrarme la cara cosa que obviamente no lograré. Listo. Me paso agua bien fría y luego, con la toallita indicada y golpecitos me seco. Busco la crema de limpieza, terminado el tema con ésta. Humectante, sin muchas ganas me cubro la cara casi por instinto. Paso a los brazos, con otra, los codos en especial. Pronto. Me quito la vincha que ya no tiene función alguna. Le toca al cuerpo que no le doy mucho espacio esa mañana. Esta rutina es nocturna, pero por tener libre la hice de mañana. Listo, me tomó más tiempo pero no importa porque no lo cuento.

Me visto cómodamente, vuelvo a peinarme y mirarme al espejo y siii!! soy yo esa..no queda otra! me digo a mí misma.

Manuel continúa durmiendo qué hora será? busco el celular por algún lado y veo que son las ocho y veinte..con razón! Me preparo el desayuno pero esta vez, pensando en tomarlo sola porque Manuel tiene sueño y no hay necesidad de despertarlo. Una taza de café con leche caliente , un trozo de queso y una tostada. Pero antes infaltable el agua que siempre necesito al levantarme.

Miro la casa y está ordenada, debería pasar la aspiradora pero a esa hora y día domingo, no era justo para mi niño, ni para los demás. Tampoco para mí.

Un buen libro? hmm no, no estoy en èpocas de poder concentrarme. Miro una revista de decoración que me encanta mientras desayuno, anoto un par de ideas y esbozo algo que me gustaría cambiar pero dejo el tema allí. Lavo la taza y el plato, vuelvo al living con un vaso de agua fresca. ¿Qué puedo hacer?

Mientras enciendo el equipo y pongo a Sylvio a cantar bajito…miro un cesto que tengo con lana,y otras cosas. Ahí miro con pena un buzo azul que había comenzado para alguien….pero ahora?para?decido seguir por algún motivo que mi razón no tiene respuesta. Me tiro en puff, con el control del equipo cerca y retomo el tejido. Punto a punto voy pensado por qué sigo con ese buzo y me digo…por algo será.

Así como una teje la vida, las historias, me doy cuenta que son dos las agujas, se necesitan dos agujas en este caso para formar un solo buzo, en este caso, y mi mente divaga…dos agujas, un buzo ,que es para abrigar…los puntos van quedando unidos, con algún que otro detalle que puede arreglarse. Sylvio canta dulcemente “Unicornio Azul” justamente el buzo es azul…por algo será, será? o quizá no y termine abrigando a alguien que sin duda necesita abrigo.

Muchas veces me he cuestionado sobre mi forma de ser, de querer, de amar, de confiar, esperar…en fin tantas cosas! y más allá de la supuesta humildad que una tiene que tener en la vida, concluyo que en esas de entregar…estar…amar…confiar prefiero seguir siendo como soy, a pesar de….que duela. No hay nada mejor que sentir y estar seguros de lo que sentimos , dejar de pensar si es tóxico o no. Sólo sentir y dejar fluir…

Tomo un gran sorbo de agua, me extiendo en el puff y abrazo el buzo….se me va el corazón hacia alguna parte a contar un secreto. Mientras yo miro fijamente el techo y Sylvio ya comenzó a cantar: No hace falta alas…

Me incorporo y sigo tejiendo acariciando cada trozo de lana…conversando con ella.

María Adela.

Trata de YouTube – Estoy enamorado _ Donato y Estéfano

noviembre 21, 2010

 Noche, insomnio, recuerdos…..corazón sobrevolando un río..

YouTube – Estoy enamorado _ Donato y Estéfano

Trata de YouTube – Rosana – Carta Urgente

octubre 30, 2010

  Escribo, escribo y sigo escribiendo….

Cita

YouTube – Rosana – Carta Urgente

Trata de YouTube – BESAME LA BOCA (Ricardo Montaner)

octubre 24, 2010

  Sin palabras…se escucha cuando te acercas a la alfombra azul…shhhht

Cita

YouTube – BESAME LA BOCA (Ricardo Montaner)

Trata de YouTube – Soledad Villamil – Pero Yo Se – Tango

agosto 18, 2010

Trata de YouTube – Soledad Villamil – Morir de amor , La canción y el poema – Zitarrosa/Vi…

agosto 1, 2010

  En este mundo de hoy tan inmediatizado, tan….lejano y cercano, casi nadie cree que esto pueda ocurrir….

 Qué pena…yo sí creo que esto pasa. No me importa que cause "risa" a varios..y qué pena que TU no diste cuenta, tú que sigues dejando

pasar la vida… y perdiendo momentos, tú que no te diste cuenta ni cruzaste esa alfombra a tiempo.

YouTube – Soledad Villamil – Morir de amor , La canción y el poema – Zitarrosa/Vi…
 

Te quiero papi.

julio 18, 2010
Sólo por tí quebré esta retirada temporal, supongo. Sólo por tí, que sé que dónde estés igual estás conmigo, y ves muy claramente que tengo dentro de mí. Me parece estar viéndote, sentado en tu sillón favorito, al lado de la mesa del comedor diario.
Tus largas piernas cruzadas, un libro en la mano, en tu boca el cigarrillo…el humo que dibujaba tus pensamientos. El termo al lado y el mate en la otra mano.
Los lentes a medio camino, la camisa de tartán que tendrías en un día frío como este, por debajo tu camiseta siempre blanca. Me veo leyendo con mis piernas sobre las tuyas, que como si fueras mágico, y estoy segura que lo fuiste…acariciabas y contabas mis dedos, diciéndome que me sobraba o faltaba uno. No sé cómo lo hacías papá, pero me llegaste a preocupar y luego a hacerme reír porque los contábamos juntos y “realmente” tu cuenta te daba bien…Mañana es el día del padre, y no voy a hacer discursos sobre lo que pienso de los días de…ambos sabemos.
Entonces, como este día del padre me toma, necesitándote mucho más…y aunque te tenga no te puedo abrazar físicamente y sabes, porque me enseñaste que los abrazos curan, contienen y nos hacen sentir siempre mucho mejor. Estoy bien papá, tu nieto está muy bien, está todo bien…Mamá está grande, y como siempre..pero hoy el que importa más eres tú. Sabes que esta noche conversaré contigo, y sabes antes que lo diga que puedo pedirte una manito para…tú sabrás. Pero ahora te dejo esto. Un abrazo viejo inmenso, te amo papá y te necesito..pero por esto último no te preocupes, lo puse como salió, como me enseñaste yo soy como me demostraste, y tú sabes que necesitándote y todo, sabré cómo hacer….te amo viejo.

PADRE

Cuando siento tu corazón
tu amor de padre,
barco que navega a la mar
y te doy mi sangre.

Muéstrame el camino
el camino al sol
cumpliendo un destino de amor
y de estrellas en el mar.

Vuelvo a cantar tu canción
a través del tiempo,
vuelci a navegar otra vez
el misterio eterno.

Muéstrame el camino
el camino al sol
uniendo un destino de amor
y de flores en el mar.

Papi, la música escuchala cuando mañana la cantemos con Manu con la guitarra.
Gracias por darme la vida, por enseñarme tantas cosas, por quererme, por protegerme, por
ser, por estar, por valorarme, por todo esto y mucho más siempre te admiro y te amo papi.
Te extraño tanto que no caben en palabras…pero sé que me escuchas, un abrazo de luz.

María Adela.

No pude subir la foto de papá…te debo una papi es un orgullo que sepan que tengo al papá más lindo del universo.

El amor es un camino

julio 18, 2010

El viento juega en la loma
acariciando el trigal,
y en el viento la paloma
practica su libertad.

El amor es un camino
que de repente aparece,
y de tanto caminarlo
se te pierde.

Con la primera alborada
la tierra voy a sembrar,
descubro el surco del agua
que corre libre hacia el mar.

La vida encontré en tus ojos
fui como el viento y el mar,
son mis únicos tesoros
que no me podrán quitar.

Ismael Serrano.

Simplemente quise conservarlo para compartir aquí. Dice mucho más que un poema de amor, como aquéllos de Gustavo Adolfo Bécquér que leíamos en secundaria. El amor que Ismael habla aquí se trata del amor de pareja, pero si leemos atentamente…el amor como sentimiento entregado a lo que sea, un proyecto, un lugar, un hijo, una amigo…infinitas maneras de amar en esta vida.
Si bien no tiene desperdicio alguno, hay dos estrofas para mí que me dejaron pensando:

El viento juega en la loma
acariciando el trigal,
y en el viento la paloma
practica su libertad.

Con la primera alborada
la tierra voy a sembrar,
descubro el surco del agua
que corre libre hacia el mar.

Cada uno de ustedes quizá…les lleguen más otras, o sea el momento para sentir otras…
Un abrazo. María Adela

Vaya sopresa!

julio 18, 2010
Respondiéndole a Hernán sobre su arte para tejer palabras con luz, termino y me pongo a buscar en la red “algo”. Abro Google y sólo por curiosear, busco mi nombre esperando -lógicamente-que no apareciera nada pero nada…Pero sí, no sólo me asombré que todo lo que uno escribe con nombre y apellido está allí…ups! Sino que me encontré con esto. Yo conocía la existencia de esta tía que escribía poemas, género que siempre me gustó y cuando era mucho más joven incursionaba en él.
Pero no había leído nunca, sobre ella, excepto de lo que prologaba mi abuelo en el libro único publicado”Conciencia del Canto sufriente” realmente, no me gustó mucho cuando lo leí por primera vez, y hoy pasados años de eso, lo leo y comprendo más. Sin embargo me sorprende y mucho leer esto,escrito por otra persona despojada del cariño, amor que le tenía mi abuelo ( su hermano) quien prologó el libro, y de cualquiera que pudo conocerla en la familia. Murió joven con 34 años, no recuerdo de qué…pero era algo común, sin medicina para combatirla en aquéllos tiempos.
Una no termina de asombrarse.

Papá, y sus hermanos ya eran nacidos, Paco la conoció lógicamente y toda la familia de mi abuela…a ella le debo su nombre y quién sabe que más. Esto es sólo una partecita de lo que he leído, no pude seguir quizá porque me dió esa “cosa” en la panza, que uno siente cuando atraviesa momentos difíciles y anda extrañando a papá, al abuelo…a Paco, en fin..a esa gente que pucha!¡¡¡ Si que sabía abrazar!!!
Hoy, parece que los abrazos se pagan, los besos se gastan, los sentimientos hay que ocultarlos por miedo a que nos lastimen, y sino por ahí…quedar como una tonta si notan que…
Pavadas diría mi abuelo. En casa, los abrazos son fuertes, continuos, y sobretodo sinceros. Los besos se reproducen y hay de todos colores. Y los sentimientos no se esconden porque no nos importa qué dirán, ni como le irá a caer, ni sentimos vergüenza de nada. Las palabras que los acompañan si son necesarias se dicen, se publican, y si se siente llorar se llora y qué?

Ojalá Juan Manuel, hubiera podido disfrutar de la mitad aunque sea, de lo que disfruté yo en mi infancia y parte de mi adolescencia…se me fueron yendo, como agua entre los dedos. Pero me quedó el recuerdo vivo, que comparto con ustedes a través de estas páginas. Por suerte Manuel, ha heredado esa condición de no esconder, saber emocionarse y que el mundo se entere.

Un abrazo apretadito.
María Adela

COPIA DE GOOGLE….vaya!
Cuando pienso en María Adela Bonavita, vuelvo a verla, en un gesto simbólico, dentro del escenario de mi querida ciudad natal de San José.
Una tarde apacible de otoño la sorprendí, cuando vestida de blanco, apretando contra el pecho una paloma, cruzaba la plaza principal de “Los Treinta y Tres”.
La plaza era, por entonces, plana, lisa, desprovista de jardines. Los plátanos simétricos se despojaban de las monedas anchas y doradas de las hojas.
Las hojas se buscaban unas a otras, por el suelo y por los aires, como si juntas, en un abrazo definitivo, quisieran terminar la aventura del viaje.
Ella, aparentemente ajena a todo, avanzaba, seguida por las hojas hacia su casa ubicada por entonces en la calle “San José”, que dividía la plaza principal.
¿Y después?
Después de diez años de ausencia, la volví a encontrar en Montevideo, poco tiempo antes de morir.
La tristeza recóndita y la dura enfermedad le habían afinado aún más el bello rostro, encendido más la mirada y enternecido más la voz.
No podré olvidar nunca la mirada alucinante de aquellos bellísimos ojos negros, ni dejar de recordar las palabras por ella pronunciadas, palabras empapadas de ternura infantil, transparente y sagrada.
No se lamentaba de abandono, de incomprensión, de hostilidad.

Lluvia de viernes

julio 18, 2010
.El Sábado, 29 de mayo de 2010 a las 0:54

 

 
Estoy escuchando llover, bastante intensamente. Me acerco a la ventana y una vez más,me pregunto cuándo será el día que pueda ponerle persianas.

Desde pequeña no he podido vencer la tentación de dibujar con mi dedo, o con la mano sobre los cristales húmedos de la ventana. Por varias razones, estos días he necesitado “aire” y tener un contacto con la naturaleza más profundo, sola o con alguien que sepa respetar mi espacio o mis silencios. Quizá o sin quizá, no sea respetar la palabra sino: comprender. La lluvia de viernes, ya casi sábado cae muy parejita, parece que las gotitas van de la mano y no dejan espacios para otras que les siguen atrás. Me siento en el puff nuevo de casa, y por su posición: al lado de la ventana logro ver el cielo, las gotitas cortando la noche. Inevitablemente mi cabeza, como siempre, comienza a dar vueltas y los pensamientos que siempre van de la manito con los sentimientos, saltan de un lado a otro, se detienen, suspiran, siguen saltando y van..como las gotas de la manito.

Manuel duerme hace rato ya. Me levanto a revisar si tiene la ventana cerrada, y si está tapado. Luego de hacerlo me pregunto para qué si frío no es sinónimo de lluvia y viceversa…pero sí, ambas cosas. Murmura dormido su tan singular: “minas noches ma” le doy un beso en la frente, que sé que le encantan y dormido pide más. Se da vuelta, se le escapa una patita fuera de su colcha, la pongo en el lugar, y otra vez vuelta a escaparse…definifitivamente la quiere tener fuera y así la dejo.

En ese momento me acuerdo de papá. Dormía siempre, verano e invierno con los pies afuera. Si el frío era mucho, se ponía medias, pero los pies afuera. Extraño, pero ahora me doy cuenta que a veces repito lo mismo que él, y que Manu siempre lo hace.

Miro por la ventana del dormitorio de Manuel, y veo una luz arriba…me olvidé de apagar el farolito de la azotea, lluvia y electricidad no es buena combinación pienso. Pero..tapada con la campera de lluvia y unas zapatillas de goma, subo y la apago. Todo negro, menos las gotas. Me quedo por un momento disfrutando de ese perfume a naturaleza, limpio y cerrándo los ojos, por un momento me siento lejos de acá.

Cuando era chica, recuerdo que adoraba caminar bajo la lluvia, pisar charcos, mojarme. Y ahora creo que no he cambiado en ese aspecto. Dejo que se caiga la campera de lluvia, total..que se moje el pelo, el pijama..y me descalzo. Lamento no haber estado pisando pasto, pero bueno al menos los ladrillos están mojados. Respiro hondo y no puedo explicar la sensación de tranquilidad que me envuelve.

Tomo mis cosas,y bajo la escalera de metal que va hacia el patio de casa. Entro, me dirijo al baño y me miro al espejo , me río. Pensar que tantos dirían: está loca!! se va a resfriar!! abrigate diría mamá!! Pero yo estaba bien, me sentí bien. Me quité toda la ropa mojada y me metí en la ducha tibia. Por un momento se me vino una imagen tan real que tuve que abrir los ojos…pero no, estaba sola. Cerré la ducha. Me envolví en el toallón blanco. Me miro al espejo y logro sonreír desde adentro. Ya es algo.

Busco el peine, y miro de reojo el secador…no, lo dejo así.Entro a tientas en el dormitorio de Manuel a buscar otro pijama, encuentro un camisón bastante gracioso y me lo pongo, me pongo las medias y así regreso al living. Enciendo una vela y un incienso…de alguna manera intento buscar un espacio de paz, para sentir y comprender, lo que hace días y días que no logro comprender…pero sí perdonar o quizá sea muy inmensa la palabra, quién soy yo? entonces me quedo con comprender.

Estiro mi cuerpo en el puff, cuánto puedo y sigo mirando a través de la ventana. No me había dado cuenta del silencio hermoso que me rodeaba, lo disfruto. A lo lejos se escucha la voz de Tinelli de los vecinos…uff. Me levanto y busco, rebusco finalmente me decido por Ana Belén y Antonio Banderas y su: No sé por qué te quiero…hermosa. Regreso al puff, me cubro con una mini frazada de polar, y pienso…por qué se preguntarán el motivo? espero que nunca se encuentre la respuesta, porque de ser así..chau cariño, amor , sentimiento que se vuela..

El control remoto en mi mano, termina la canción y ellos preguntándose algo , para mí, bastante tonto…y sí, yo debo tener alma de bolero. Pero realmente esa pregunta nunca me la he hecho…aprieto el botoncito off. Me quedo con el silencio sólo quebrado por la música de las gotas de lluvia de este viernes.

María Adela.

En la casa de Queta 4

julio 18, 2010
La casa de la tía Queta. 4

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 El Viernes, 04 de junio de 2010 a las 0:30 | Editar nota | Eliminar
En Las Flores no había forma de aburrirse. Es esa magia que tenía esa casa y ese lugar, hace años que dejé de ir a esa casa y juro que si pudiera comprarme un “algo” sería en Las Flores.

La siesta era mágica y azul. Azul es un color especial para mí, azul es el color del amor, del mar, del cielo, de la noche, quién dijo que de noche el cielo es negro? no, es azul oscuro. Por eso las siestas allí eran azules, como los cuadernos con los que comencé a escribir hace años ya. Me despertaba escuchando a Queta regar sus plantas, miraba por la ventana, y la escuchaba si no estaba de ese costado de la casa, o la veía. Si la veía , ella concentrada en su tarea de embellecer aún más ese jardín, me sentí igual. No decía nada, pero a pesar del ruido del agua contra las plantas y el suelo; Queta sabía que estaba ahí mirándola. Nunca, pero nunca dejaba de sonreírme. Estoy segura que le sonreía a sus flores y plantas, y así giraba para decirme: Miren quién se despertó! la más divina de la casa. Debería dormir profundamente porque cuando iba…como siempre descalza al comedor y al living, ya estaban las mujeres preparando el té, Papi tomando mate con los hombres de turno. Paco sentado en un sillón, lejano a la puerta que daba a los dormitorios. Ese sillón era de Paco, me lo prestaba a mí, eso me hacía creer él, pero por algún motivo que mis cortitos años no entendía…para mí era todo un homenaje sentarme en el sillòn del tío. Recuerdo una tarde que Papá se iba a sentar enfrente a Tata y Paco dijo: epaaa chee sobrino, me vas a aplastar mi sillón. Papi se reía y le decía: Tíooo dejate de cosas!! pero le dejaba el sillón sin llegar a haberse sentado, vaya agilidad pensaba yo.

Una vez levantada, pero no del todo despierta….iba hacia el porche donde ya habían instalado la mesa del té. Mi mente infantil pensaba en la playa, nuevamente…Papá que ya me conocía y si el día acompañaba me decía: dale,ponete el traje de baño y vamos que tomo mate en la arena. Volaba a ponerme mi malla, y bajo palabra que me iba a cuidar, que tenía que tomar la leche y no sé cuántas condiciones más que ponía mamá…y nunca cumplíamos ( o casi) Salíamos con papá. Su short de la tarde, y yo con malla y sombrerito, pero eso sí…no me salvaba de que mamá me hiciera una vez más, las colitas. Usaba de aquéllas “cucarachas” de carey…ahora pensando, ya habiendo vivido y visto tanto, me pregunto por qué le habrían puesto ese nombre tan asqueroso a dos broches, que se suponían la ponían a una coqueta. Bajamos a la playa, el sol no quemaba, no había agujero de ozono de qué cuidarse, aunque siempre me empastaban con bronceador, tampoco la contaminación era un problema.En la playa y más en esa playa, lo máximo que podía encontrarse eran piedras y piedras, cangrejos secos, algas, caracolas, algún pescado muerto que religiosamente lo enterraba y le ponía flores.

De tarde la playa era diferente.Mamá iba cada tanto cuando estábamos los tres solos. Cosa rara, porque si bien íbamos los tres a comienzos de enero, con el correr de los días la casa iba poblándose, los vecino se arrimaban, íbamos a hacer visitas y como dije…no había forma de aburrirse.

Este día que estoy descarándo en mi memoria, y en mi alma,estábamos solos mi padre y yo. Nos íbamos al agua solos, sin que nadie se alertara que nos íbamos a ahogar. Papá nadaba muy bien, y me enseñó desde muy pequeñita a no tenerle miedo al mar, pero sí respeto.
Me llevaba en su espalda y yo disfrutaba tanto que estaba convencida que si seguíamos nos encontraríamos con una sirena. Papá me silbaba y decía…mirá, escuchá…están allá cerca del horizonte. Yo miraba convencidísima que las iba a ver, y las veía. Seguíamos flotando y jugando hasta arrugarnos. No olvidaré nunca la risa de papá, y los “sustos” que me daba, escondiéndose debajo del agua y sujetándome de los pies me mordía..yo gritaba PAPA TIBURON!!! salía y nos reíamos,ambos sabíamos que era un juego, pero a ambos nos gustaba creerlo.

Cuando comenzaba a estar más fresco, regresábamos. Mi baldecito lleno de carocolitos, piedritas, y cuanto tesoro encontraba. Sin colitas, llena de arena, descalza y feliz nos acercábamos conversando a la casa. De tarde por algún motivo que no entendía, la manguera de mamá no me esperaba. Papá me llevaba a upa a la ducha.
El baño de Queta era la parte que menos me gustaba, tengo que decir la verdad, era la única parte de la casa, la única a la que iba sólo si era necesario. Mi baño vespertino era detestable. Como la más pequeña, mi madre, mi abuela si estaba, Sylvia y Queta querían “ayudarme” a bañarme, cosa que yo consideraba totalmente privado. No teníamos calefón. Tenía uno de esos calentadores, que se ponía alcohol azul, y calentaba el agua que caía sí, en lluvia fuerte. Me sacaba la arena, mamá me lavaba la malla, y ….el pelo. Recuerdo el frío de esos momentos. Hasta que por fin me envolvían en mi toallón azul, y me llevaban al dormitorio a vestirme con “ropita de la tarde”. Cuando esto pasaba y no me daba mamá a elegir seguro venían visitas. A mí me encantaban las visitas. Por eso creo resistía estoica, lo que me daban para ponerme, y calzarme. Y…el cepillo. De tarde el pelo suelto hasta secarse y luego, una vincha que siempre combinaba con mi vestido, short o lo que tuviera puesto.

Una vez libre de semejante tortura femenina adulta. Me liberaban y el mundo del jardín y mis escondites dentro de la casa, eran míos. Muchas tardes por el cansancio de la playa, me tiraba en la cama de la entrada, aquélla de muchos colchones a leer. Mamá mientras me acercaba la mesita del té, con mi merienda. Todo casero, depende quienes estuvieran lo que había para la tarde.

El sol caía levemente besando los árboles, las flores, las plantas y a nosotros. La puerta principal daba hacia el oeste, entonces se veía el sol ponerse. La luz cada vez más tenue invitaba a jugar afuera. Cuando iba a salir, mamá me perseguía con el saquito. Yo con tal de salir igual me ponía un sobretodo.

Sin faltar un día le daba agua a mis sapitos. Me sentaba luego en los escalones y Paco a mi lado cuando estaba, apoyado en una de las columnas comenzaba a crear historias o a preguntarme cosas fantásticas que yo respondía y él decía: Pero mirá sobrinita como sabés!! Nos reíamos mucho, porque él preguntaba lo que se le ocurría y realmente Paco era MUY ocurrente. Yo respondía lo que me venía a la mente. Le contaba de mis sirenas, de los mejillones crudos que papá se comía cuando se hundía en el mar ( esto era totalmente real) y Paco recuerdo que decía que cuando le llegaran a la barriga le iban a morder porque eso no se hacía con esos bichitos. Luego con él o con el Tata o los tres íbamos a juntar flores a otros lugares. En diagonal a lo de Queta había un descampado, que atravesábamos para ir a un almacén. Ahí había flores silvestres, y juntábamos un buen ramo. Papá y Mamá iban a veces con bolsasa juntar piñas para la estufa. Pero Paco me decía: dejalos a esos que no saben lo que hacen..como si fuera a hacer frío che! es verano.

Una vez armado el ramo. Lo traía como un trofeo para el centro de mesa de Queta. Ella le agregaba ramitas y alguna otra cosa, tan rápidamente que siempre le quedaba lindísimo.

Enfriaba el anochecer, encendíamos la luz amarilla de la entrada y todos adentro. Nos quedamos en la casa esa noche. Cuando llegaba la hora de tomar algo, la mesa se llenaba de cosas…seguro que sabían quienes vendrían o que al menos, siempre alguien venía. No fallaba, al rato cuando ya estaba con mi libro troquelado de cuentos clásicos, o dibujando tirada sobre la alfombra. Alguien golpeaba, se escuchaban voces y sentía que aparecían de repente brazos que me levantaban y me pasaban como a una mascotita, abránzandome y diciéndome lo linda y grande que estaba. Esa noche llegó Manuel Espínola entonces ahí…había que comenzar a pensar en LA cena..cómo comía Manuel!!! Era grandototoe, una suerte de gigante para agregar a esa casa de por sí singular, con una mano podía levantarme y yo pensaba allá arriba que iba a caer de semejante altura!!Siempre miraba mis dibujos, luego me enteraba por qué los elogiaba tanto y quería que dibujara o pintara otras cosas.

Manuel, era el pintor de la familia. Todo un personaje, de boina casi adherida a su cabeza con pelo cano desde que tengo memoria…un grande,además de ser un hombre grande.

¿Cómo aburrise ahí? entre los seres mágicos, los pintores, escritores, mi papá, mi abuelo y sus ideales, mi abuela que era todo un personaje raro y singular, Queta que era pura alegría, mamá la más práctica de la familia, mi prima Sylvia y su música…imposible.

María Adela.


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